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Putin ya no es amigo de Trump

¿Seguirá Putin buscando la complicidad de Trump? La proximidad al centro de poder más importante del mundo ofrece a Rusia la imagen de superpotencia que el Kremlin se esfuerza en recuperar. Pero, según demostró la cumbre de Helsinki de julio del año pasado, no es probable que Moscú obtenga resultados prácticos. La Vanguardia ha contactado con varios expertos, que responden a estas y otras preguntas sobre la infructuosa relación que mantiene Rusia con Estados Unidos en la época Trump. El motivo son los conflictos actuales (Ucrania, Siria), pero además Washington y Moscú aún no han resuelto las diferencias estructurales que arrastran desde la guerra fría.

Tras la suspensión de los encuentros en París y Buenos Aires, ¿sigue siendo importante para Rusia una cumbre con Trump?

Lilia Shevtsova, politóloga asociada al programa Rusia y Euroasia del think tank británico Chatham House. La cumbre de Helsinki fue la línea a partir de la cual los posteriores encuentros comenzaron a tener consecuencias negativas tanto para Trump como para las relaciones bilaterales entre EE.UU. y Rusia. La oposición a Trump fue capaz de fortalecer en la opinión pública americana (y no sólo) la idea de que va de la mano con Moscú. El Congreso de EE.UU. aumentó las sanciones contra Rusia por la injerencia en las elecciones americanas. Por eso no quedan esperanzas en una normalización de las relaciones entre EE.UU. y Rusia durante la presidencia de Trump. Esto ya lo comprenden en Moscú, donde se preparan para un largo periodo de tensión. Por supuesto, para el Kremlin el diálogo con el presidente americano es importante, pues legitima a Rusia como una superpotencia. Pero a corto plazo esta legitimación se hace dudosa.

Un cumbre entre los dos presidentes, como la del año pasado en Helsinki, es ahora muy improbable

Markku Kivinen, director de investigación del Instituto Aleksanteri de Helsinki. Para ambos presidentes estos encuentros tienen un significado simbólico. Trump no ha podido realizar su política rusa porque su intento está casi paralizado por un potencial impeachment sobre Rusia. Esto hace que, desde su punto de vista, una cumbre con Putin en este momento sea más perjudicial que útil. Entiendo que Putin desearía el encuentro para mostrar una simbólica igualdad con EE.UU. Al mismo tiempo, los rusos evitan nuevas provocaciones porque el carácter de Trump y el proceso contra él hacen que sea muy impredecible.

Natalia Viájireva, directora de programas del Consejo Ruso de Relaciones Internacionales. La relación entre presidentes es sólo uno de los componentes de las relaciones ruso-estadounidenses. Como demuestra Helsinki, es irracional apostar sólo por este camino. En la historia americana es necesario medir la fuerza del presidente por su relación con el Congreso. En la etapa actual hemos podido ver muchos ejemplos, como el cierre parcial de la administración, en los que el poder legislativo ha ido en contra del ejecutivo, lo que debilita la institución presidencial.

Juhana Aunesluoma, director de investigación en el Centro de Estudios Europeos de Helsinki. Para que las cumbres bilaterales tengan éxito hay que prepararlas bien, con largas negociaciones a un nivel inferior antes del encuentro. Este no parece que fuese el caso de la cumbre de Helsinki del 2018. Es poco probable que se logren progresos en las relaciones Rusia-EE.UU.

Arkadi Moshes, director del Programa de Vecindad Oriental de la UE y Rusia en el Instituto Finlandés de Relaciones Internacionales. Las razones para el conflicto en las relaciones Rusia-EE.UU. son estructurales: el legado de la guerra fría en la cuestión nuclear, la ausencia de una relación económica sólida, la creencia de Moscú de que la política estadounidense está dirigida a cambiar el régimen político en Rusia y, recientemente, la percepción negativa de Rusia en las elites de EE.UU. por su interferencia en las elecciones del 2016. Así que esto no se puede resolver con varias cumbres. Por esta razón los antecesores de Trump querían un “reset” (reinicio) con Rusia, que terminó bastante mal. Ahora, ninguno quiere hacer concesiones sobre Ucrania, Siria o el control de armas, lo que es necesario para llegar a un acuerdo. El Kremlin puede tener aún esperanzas de superar a Trump en el campo diplomático, pero cuando esto sucede (como en Helsinki), el sistema institucional de EE.UU. devuelve la situación al estatus quo anterior o lo empeora cuando temen que el presidente haya hecho demasiadas concesiones.

Charly Salonius-Pasternak, investigador del Programa de Seguridad Global en el Instituto Finlandés de Relaciones Internacionales. No esperaba resultados concretos en Helsinki, aunque a veces los líderes logran acuerdos sobre un tema que tarda años en desarrollarse. En Helsinki el principal objetivo era simplemente tener una conversación cara a cara, algo como lo que hacen los presidentes de Rusia y Finlandia al menos dos veces al año para comprenderse mejor.

En Moscú esperaron esa cumbre desde que Trump comenzó su mandato. ¿Existe la sensación de que el contacto personal entre los presidentes ayudará a mejorar las relaciones?

L.Shevtsova. En Moscú se habían preparado para la presidencia de Hillary Clinton, y pocos creían en la victoria de Trump. Pero cuando éste ganó, estalló la euforia y surgió la esperanza de que hiciera concesiones a Moscú y aceptara las reglas rusas de juego. En particular, que reconociera el derecho de Rusia a esferas de influencia en el antiguo espacio soviético. Es una ironía que haya sido precisamente durante esta presidencia cuando ha empezado una nueva confrontación EE.UU.-Rusia. Ahora en Moscú nadie espera que los contactos con Trump ayuden a resolver esta situación. Al contrario, los contactos con él sólo generan nuevos problemas.

N.Viájireva. Sí, Rusia esperaba esa cumbre. Hay una explicación histórica para esto. Empezando por el periodo de la guerra fría, las relaciones ruso-estadounidenses al máximo nivel se mantenían a través de cumbres oficiales. Primero, encuentros de jefes de Estado, para establecer la dirección de esas relaciones. Le seguían cumbres de ministros de Exteriores y luego jefes de los otros departamentos, militares, empresarios, sociedad civil. En el periodo de Trump y Putin ese esquema no se ha producido, debido a la situación de la política interna de EE.UU., la crisis de las relaciones bilaterales y las complicaciones de la situación internacional. Potencialmente, la cumbre de Helsinki podía abrir el camino a la normalización de las relaciones, pero no sucedió así. En agosto de 2018, justo después de la cumbre, la Administración de EE.UU. anunció un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, y después se anunció la salida del Tratado INF (eliminación de misiles de corto y medio alcance). La parte americana suspendió los encuentros de París y Buenos Aires. O sea, tras la cumbre las relaciones se deterioraron más.

¿Se pueden esperar nuevos intentos para celebrar una cumbre entre ambos presidentes?

L.Shevtsova. No descarto que lo intenten por inercia. Pero es poco probable que Putin se esfuerce. Es un político inteligente y experimentado y entiende que tendrá dolores de cabeza y no logrará nada. Además, ¿para qué buscar un encuentro con un presidente que puede caer en un impeachment?

M. Kivinen. Rusia siempre juega con las cartas que tiene. La tensión de la nueva guerra fría se toma muy en serio, pero hay una esperanza de buenas relaciones si Trump es capaz de llevar a cabo sus ideas. Como consecuencia, este doble enfoque sigue siendo relevante en Moscú.

N. Viájireva. Es posible que un intento por parte de Estados Unidos dependa de los resultados de la investigación de la “trama rusa”. Rusia, por su parte, habla de la necesidad de un diálogo ruso-estadounidense y ha subrayado muchas veces que está dispuesta a seguir e incluso a hablar del Tratado INF.

J. Aunesluoma. Sin un beneficio claro por adelantado, es improbable que la administración Trump, con John Bolton jugando un papel clave, esté interesada.

A. Moshes. No es probable y si se ven no será pronto. EE.UU. condicionó un nuevo encuentro a la liberación de los marineros ucranianos detenidos en el estrecho de Kerch (noviembre de 2018).

No hace mucho Donald Trump defendió la intervención soviética en Afganistán. ¿Parece que necesita estar cerca de Moscú?

L.Shevtsova. Creo que fue fruto de su falta de formación y comprensión. Dice y escribe lo que le viene a la cabeza. Es un gran problema para su administración, que tiene que limpiar su estupidez. Pero el mundo ya se lo toma con tiento. Podríamos perder la razón si tomamos en serio todo lo que escribe en Twitter.

J. Aunesluoma. Es una constatación del hecho de que Trump no está siendo crítico con Rusia.

¿La proximidad entre ambos presidentes podría lograr acercamientos sobre cuestiones que afectan a la seguridad en Europa y que les separan, como el escudo antimisiles o los acuerdos de disuasión nuclear?

L.Shevtsova. La elite americana ha hecho todo lo posible para que esa proximidad no sucediera. No creo que sobre el control de armas nucleares Rusia y EE.UU. lleguen a un entendimiento. Esto, por supuesto, es malo. No sólo está el posible fin del Tratado INF; tampoco se ha prorrogado el START III (Tratado de reducción de armas estratégicas). Pero hay que tener en cuenta que ambos países aún se esfuerzan en no tomar medidas imprudentes. Creo que la gran amenaza actual para la seguridad mundial es el armamento de China.

N.Viájireva. Además del INF, hay dudas sobre el START III, que caduca en 2021. Si se llega a esa fecha y no se propone nada a cambio, en lugar de un régimen de control de armamento puede aparecer un vacío por tiempo indeterminado. El régimen existente necesita adaptarse a las nuevas condiciones, pero no a costa de su destrucción total.